Aceite de palma: La grasa más consumida y la más perjudicial para la salud

Aceite de palma: La grasa más consumida y la más perjudicial para la salud
05/04/2017 Nina Eichhorn

Aceite de palma: La grasa más consumida y la más perjudicial para la salud

Grandes cadenas de supermercados piden a industria sustituir aceite de palma

El aceite de palma es la grasa más consumida del mundo al estar presente en la gran mayoría de los productos procesados y envasados con los que llenamos la cesta de la compra y a pesar de que es perjudicial para la salud cardiovascular.

“Es una grasa oculta no saludable ya que sube los niveles de colesterol malo y baja los del bueno”, ha explicado a EFE Rafael Garcés, investigador del Instituto de la Grasa del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), con sede en Sevilla.

La Comisión de Sanidad y Servicios Sociales del Congreso de los Diputados debatirá mañana la proposición no de ley (PNL) de Esquerra Republicana que plantea evitar, sobre todo en la población infantil, el consumo de alimentos que en su composición contengan esta grasa.

Porque el aceite de palma no se vende en botellas en el supermercado, sino que aparece como ingrediente en la etiqueta de las margarinas, patatas fritas, pizzas, en la mayoría de las marcas de galletas más vendidas, bollería y pastelería industrial o helados, entre otros.

La normativa europea sobre etiquetado exige que se especifiquen todos los ingredientes de un producto ya que, en el caso de los aceites, el de palma se escondía bajo el concepto general de aceite vegetal.

Pero mientras que los aceites de oliva, girasol o colza contienen ácidos grasos insaturados saludables, los de coco, palma y el de palmiste tiene ácidos grasos saturados como el láurico, palmítico y mirístico, que son perjudiciales para la salud, ha indicado el experto.

“El aceite de palma -ha añadido- está adecuado tecnológicamente al alimento. Para sustituirlo se necesita otra grasa que permanezca semisólida a temperatura ambiente y hay muy pocas, la grasa animal (manteca) o algunas grasas de origen tropical, y tienen un precio más elevado por lo que no interesa a las empresas”.

Así, por ejemplo, la margarina, a diferencia de la mantequilla que contiene grasa de leche animal, se convertiría en líquido a los pocos minutos de estar a temperatura ambiente si llevara otro tipo de aceite menos consistente que el de palma.

Ese estado sólido que proporciona untuosidad a los alimentos es una de sus ventajas frente a otros aceites, pero también lo es su precio: unos 650 euros la tonelada de palma, frente a los 900 de la tonelada de girasol y los 3.500 de la de oliva.

La mayor producción de aceite de palma procede del Sudeste Asiático donde cada año millones de hectáreas de bosque y selva son arrasadas para poder cultivar la palmera Elaeis Guineensis, de origen africano.

De la parte carnosa del dátil se extrae el aceite de palma, mientras que el aceite de palmiste procede del hueso de ese fruto.

Y es el que más se consume en todo los continentes, incluido Europa que importa al año unos 9 millones de toneladas, de las que 5 o 6 se destinan a la alimentación industrial sin que haya restricciones de uso por parte de las autoridades europeas.

“Hay que tener en cuenta que Europa produce 2,5 millones de toneladas de aceite de oliva y 3 millones de toneladas de aceite de girasol. Estamos hablando de que la producción europea de oliva y girasol, dos aceites saludables, es un poco menor que el consumo de aceite de palma en este continente”, señala Rafael Garcés.

Las grandes cadenas de supermercados piden su sustitución

Por su parte las principales cadenas de distribución españolas han comenzado a reclamar a sus proveedores que dejen de usar aceite de palma, y en los casos en que no sea posible sustituirlo, piden utilizar aquel que cuenta con certificado de sostenibilidad.

Portavoces de las compañías Mercadona, DIA, Lidl y Auchan han confirmado que ya mantienen conversaciones con sus proveedores para eliminar este ingrediente, aunque desde la industria advierten de que no siempre es posible y no existe por el momento una alternativa sin alterar las condiciones del producto.

“Los interproveedores y proveedores de Mercadona llevan tiempo realizando movimientos para sustituir, cuando es posible, el aceite de palma y otras grasas trans en sus productos y van a continuar avanzando en esta línea”, han apuntado hoy fuentes de la empresa valenciana, líder del sector de la distribución con cerca de un 23 % de cuota del mercado.

Desde DIA han subrayado que su política pasa también por “sustituir siempre que sea posible tecnológicamente” este ingrediente, y cuando no es viable reclaman que utilicen aceite de palma con certificado de sostenibilidad.

En Auchan, que engloba las enseñas Alcampo y Simply, ya trabajan con sus proveedores “con el objetivo final de eliminar el aceite de palma” de sus marcas propias, aunque por el momento no tienen una fecha concreta para conseguirlo.

En Lidl también han señalado que intentan evitarlo “siempre que se puede”, pero en los casos donde no es factible “se utiliza el que tiene sello de sostenibilidad”.

Fuentes del grupo Carrefour han explicado que han optado por exigir el uso de aceite de palma sostenible a sus proveedores, mientras que desde El Corte Inglés han recordado que la empresa forma parte de un grupo de trabajo sobre este ingrediente en el marco del Consumer Goods Forum con el propósito de que todo el aceite de palma utilizado cuente con un certificado ecológico.

La preocupación de las grandes cadenas por este ingrediente se hace público meses después de que la empresa SuperSano, con una red de doce establecimientos en España y especializada en producto ecológico, decidiera retirarlo totalmente de sus lineales.

La cadena ha visto cómo sus ventas se incrementaban hasta en un 20 % después de tomar la decisión de renunciar a los productos elaborados con aceite de palma.

“Cuando empezamos -la medida fue anunciada a finales de octubre-, tuvimos un retroceso del 5 % de las ventas. A partir de Navidades empezamos a notar que subíamos, en febrero aumentamos un 12 % y ahora estamos casi en un 20 % más en comparación con el mismo mes del año anterior”, ha detallado en declaraciones a Efeagro el gerente de la compañía, Jesús Sánchez.

Fuentes del sector de la industria han explicado que el aceite de palma es un ingrediente vegetal utilizado normalmente junto a otros aceites que “en muchos casos no se puede sustituir”.

“Aporta consistencia, untuosidad, da un toque crujiente… También alarga la vida útil del producto y evita que se deteriore visualmente. Se ha intentado sustituir, pero no se ha podido”, han señalado estas mismas fuentes.

El aceite de palma es utilizado habitualmente tanto por la industria alimentaria -lo llevan cremas, coberturas, salsas, pasteles, bollos, galletas, precocinados, aperitivos, etc.- como por las firmas de cosmética.

Su uso está permitido internacionalmente, aunque la Organización Mundial de la Salud (OMS) aconseja limitar su consumo por contener cerca de un 50 % de ácidos grasos saturados.

La producción de aceite de palma se concentra en países tropicales -sobre todo Malasia e Indonesia-, donde su cultivo y fabricación ha provocado problemas medioambientales.

“El debate sobre el aceite de palma existe, pero va más allá de si se elimina o no. Todos podemos aspirar a quitarlo, pero falta saber por qué lo puedes sustituir. Ahora mismo no se conocen alternativas y puedes perder categorías de producto”, han argumentado fuentes del sector.