Fast Food. Vino para quedarse… ¡en el michelín!

Fast Food. Vino para quedarse… ¡en el michelín!
26/09/2016 Andrea Higuera

Fast Food. Vino para quedarse… ¡en el michelín!

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Los cambios en el estilo de vida y los ritmos acelerados que llevamos hoy en día han modificado nuestros hábitos alimentarios, resultando en un mayor consumo de comida rápida o fast food, la cual puede contribuir al desarrollo de obesidad y otras enfermedades relacionadas.

¿Qué tienen en común las comidas fast food?

Alta cantidad de grasas, sobre todo grasas saturadas, así como de azúcar y sal. Además de ser alimentos muy calóricos cuentan con una densidad nutricional muy baja. Esto quiere decir que apenas nos aportan diversidad de nutrientes. Podemos hacer la comparativa con uno de los alimentos que más fobia provoca: el aguacate. Es una fruta que tiene muchas calorías y por ese motivo mucha gente lo elimina de sus dietas, pero hay que tener en cuenta que tiene una gran densidad de nutrientes, es decir, que además de que esas calorías provienen de grasas saludables, nos aporta multitud de nutrientes (vitaminas, minerales) esenciales para nuestra salud. Lo contrario a las ‘calorías vacías’.

La fast food no debe formar parte de tu dieta habitual.

El consumo ocasional de este tipo de comida no supone un problema siempre y cuando no se convierta en un hábito y sustituya alimentos básicos de una dieta sana.

Las características de este tipo de comida que la hacen tan popular es que es rápida, fácil de conseguir, barata, y hay una gran variedad disponible, con un multitud de locales que la venden y además en horarios muy amplios y al alcance de cualquiera (incluido niños). No es raro encontrar estos locales abiertos de madrugada para satisfacer las necesidades de la gente que sale de marcha por la noche.

Dentro de esta categoría se pueden incluir las hamburguesas, perritos calientes, pizza, comida china, kebabs, fritos y snacks muy calóricos. Además, estos platos suelen ir acompañados de patatas fritas y diversas salsas muy calóricas y con mucho azúcar (mayonesa, kétchup, mostaza…).

Sin embargo, una hamburguesa o pizza no tienen por qué ser sinónimo de plato no saludable. Existen multitud de formas de preparar una hamburguesa casera (ej.: hamburguesas vegetarianas) o una pizza en casa y que no supongan una alta contribución de grasas, colesterol, sal, azúcar y calorías a nuestra dieta.

Artículo escrito por Andrea Higuera

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