He bajado peso… ¡y una talla de pecho!

He bajado peso… ¡y una talla de pecho!
10/10/2016 Andrea Higuera

He bajado peso… ¡y una talla de pecho!

perder peso

Cuando se comienza una dieta de adelgazamiento, los objetivos suelen ser la pérdida de grasa abdominal, o la disminución del volumen de glúteos y piernas. Por ello, muchas mujeres se llevan una gran desilusión al observar que el tamaño de sus pechos también ha disminuido.

¿Por qué ocurre esto?

Los pechos están constituidos en su mayoría por grasa, aunque también se componen de conductos, ganglios linfáticos, vasos sanguíneos y lóbulos.

La grasa es una fuente de energía que se distribuye por todo el cuerpo. Cuando una persona hace ejercicio físico o realiza una dieta para perder peso, ésta se va consumiendo como combustible de forma equitativa. De esta manera vamos reduciendo volumen de todas las partes del cuerpo, por lo que es lógico que también se reduzca la zona del pecho.

¿Qué podemos hacer?

En realidad, se trata de un hecho inevitable, pero podemos poner en práctica una serie de consejos para mejorar su apariencia.

En primer lugar, no es recomendable una pérdida de peso muy brusca, tanto por salud como indicamos en este artículo, como por la posible aparición de estrías. Trata de perder peso poco a poco, siguiendo una dieta elaborada y controlada, como las que te ofrece la app de Nutrigen y realizando ejercicio físico regularmente, así darás tiempo suficiente al cuerpo para adaptarse.

En cuanto a la alimentación, debemos incluir en las comidas proteínas, especialmente de pescado, ya que gracias a su contenido en ácidos grasos poliinsaturados favorecen la elasticidad de la piel.

Por último, a la hora de realizar ejercicio físico, centrarnos en ejercicios que nos ayuden a tonificar y moldear la zona del busto para mejorar su apariencia. Realiza ejercicios de pecho como cruces de cable (cable crossovers), prensas militares (military presses), aperturas con mancuernas (chest flys) y pres de banca (bench presses), para rellenar con músculo la zona, y evitar tejidos flojos y caídos. Además, trata de utilizar sostenes adecuados para evitar que la gravedad y el movimiento estiren aún más los tejidos.

Artículo escrito por Lourdes González

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