La dieta Paleo

La dieta Paleo
01/04/2016 Andrea Higuera

Dieta Paleo

También llamada dieta de las cavernas, dieta de la edad de piedra o dieta de los cazadores-recolectores. La dieta se centra principalmente en la dieta que llevaban nuestros ancestros, a base de carne, pescado, frutas, verduras, frutos secos y raíces, y excluye alimentos de la agricultura moderna como los granos procesados (harina, pasta, pan…), legumbres, productos lácteos, sal, alcohol, azúcares refinados y aceites procesados.

Características

  • Eliminar la mayor cantidad posible de azúcares, sobre todo de refrescos y productos procesados.
  • Eliminar todos los granos procesados y las legumbres.
  • Elimina el gluten presente en los cereales (trigo, centeno, espelta y avena en la mayoría de casos).
  • Eliminar los aceites vegetales derivados de cereales o semillas (maíz, girasol, colza, sésamo, soja, etc.).
  • Comer 2 ó 3 veces al día, sin picoteos. Nuestros antepasados comían mucho más esporádicamente, ya que no tenían un aprovisionamiento constante de alimentos como del que disponemos hoy en día.
  • Comer carne de todo tipo, huevos, pescados y marisco (al menos un par de veces a la semana).
  • Comer casquería (hígado de ternera en especial),  un par de veces a la semana.
  • Toma el sol, para sintetizar correctamente la vitamina D ya que los productos lácteos no se permiten en esta dieta porque nuestros antepasados no los consumían.

Beneficios

Los supuestos beneficios de la dieta paleo es que tiene un efecto antiinflamatorio, mejora los patrones de sueño, mejora el aspecto de la piel y los dientes, regula los niveles de glucosa en sangre, quema la grasa almacenada, reduce las alergias, hace que tus entrenamientos físicos sean más eficientes y equilibra tu energía durante el día. Además, algunas personas consiguen adelgazar, lo que se puede explicar porque pasan de unos hábitos alimentarios malos a otro ‘menos malo’ en el que suprimen productos procesados que tampoco se recomendarían en una dieta equilibrada para disminuir peso.

¿Parece demasiado bueno para ser verdad, no? Estamos ante otro tipo de ‘dieta milagro’ que se pone de moda entre la población, ya que, como de costumbre, no hay suficiente evidencia científica que demuestre todos estos beneficios.

dieta paleo

Problemas

Algunos de los principales problemas para la salud de esta dieta es que el exceso de proteínas produzca una descalcificación y problemas renales. Así como un aumento del ácido úrico por el aumento de purinas en la dieta que derive en hiperuricemia y gota.

No se tiene en cuenta que en el Paleolítico, se hacía mucho ejercicio físico, por ejemplo para cazar, mientras que hoy en día somos bastante más sedentarios. Además, esta dieta alega que nuestros ancestros no sufrían enfermedades crónicas como los problemas cardiovasculares o patologías de este tipo. Claro que lo más probable es que no existieran las enfermedades crónicas de hoy en día, como la diabetes tipo 2, el cáncer, etc. porque la expectativa de vida era menor de 20 años, por lo que no había tiempo de desarrollar estas enfermedades, normalmente morían a causa de otras muchas causas que hoy en día no son ningún problema de salud pública para los países desarrollados. Los tiempos han cambiado.

Sí que es verdad que nuestra genética apenas se ha modificado en estos años, pero nuestro estilo de vida sí, por lo que nuestros hábitos alimentarios también, algunas ocasiones para bien, otras para mal. El principal desarrollo es poder cocinar los alimentos, evitando algunos antinutrientes que encontramos cuando éstos están crudos. Con las altas temperaturas podemos perder algunos nutrientes, pero también ganamos otros y hacemos a los alimentos mucho más digestibles. Por otro lado, es cierto que debemos evitar algunos productos procesados, sobre todo aquellos que contienen una elevada cantidad de azúcares, grasas saturadas y grasas trans.

Lo que es evidente es que los estudios científicos demuestran que la mejor forma de prevenir enfermedades y promocionar nuestra salud es una dieta Mediterránea junto con un estilo de vida saludable.

En resumen…

  • Hoy estamos muy lejos de llevar el mismo estilo de vida que en el Paleolítico y por tanto nuestras necesidades no son las mismas.
  • El tipo y la cantidad de comida que tenemos hoy en día a nuestro alcance son totalmente distintos también. Por ejemplo, la carne de entonces no tiene nada que ver con la carne que consumimos ahora.
  • El pan y los cereales pueden cubrir nuestras necesidades nutricionales si los tomamos de forma variada (eligiendo principalmente la versión integral) y bien complementada con el resto de la dieta.
  • Los productos lácteos nos aportan nutrientes fundamentales como el calcio. Además, los probióticos mejoran nuestra salud intestinal ayudando al mantenimiento de la flora intestinal.
  • Cocinamos los alimentos para obtener una mayor disponibilidad de nutrientes, hacer nuestras comidas más digestibles y evitar toxiinfecciones alimentarias, lo que nos proporciona una mayor calidad y seguridad alimentaria.

Andrea Higuera y Marta Salas

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