Las 7 razones por las que no estás perdiendo grasa corporal

Las 7 razones por las que no estás perdiendo grasa corporal
26/10/2017 Nina Eichhorn

Las 7 razones por las que no estás perdiendo grasa corporal

El verano nos ha pasado factura y ahora estamos en esa dura batalla de volver a nuestro peso. Todos hemos pasado por ese momento alguna vez. A veces sentimos que estamos haciendo todo bien, pero por alguna razón, no vemos los cambios que esperamos. Esto puede crearnos una gran frustración. La pérdida de grasa no siempre es tan simple como “contar calorías”, “comer menos o hacer más ejercicio”. Pero no te preocupes, ¡la esperanza es lo último que se pierde! Es posible que haya algunos hábitos en los que estemos incurriendo por error y de los que no somos conscientes. Por eso en el blog de hoy vamos a hablar de las razones por las que no estamos perdiendo la grasa corporal que deberíamos y concienciarnos para volver a la normalidad, pudiendo ver resultados saludables y sostenibles en muy poco tiempo.

1.    Bebes demasiado

Y no estamos hablando de agua. Zumos de frutas, refrescos y batidos: estas bebidas a menudo contienen grandes cantidades de fructosa y no deben usarse para saciar su sed. Tampoco debemos subestimar la cantidad de calorías que nos aporta el alcohol. Un gramo de alcohol contiene casi tantas calorías como Un gramo de grasa (9 calorías por 1 g). El consumo de grasas de alta calidad es esencial para tu cuerpo y te mantiene lleno. El alcohol, por otro lado, solo te proporciona calorías vacías.

2. No te mantienes lo suficientemente activo

La actividad que realizamos, o no, durante el resto del día, puede estar obstaculizando la pérdida de grasa. La mayoría de nosotros, incluso si trabajamos constantemente, tendemos a tener un estilo de vida sedentario. Si estamos en el camino de la pérdida de peso, es posible que tengamos que volver a evaluar la cantidad de actividad que realmente estamos haciendo. Tendremos que tener más en cuenta la energía que quemamos a través de los movimientos y actividades cotidianas, como limpiar la casa, caminar, levantarse por un vaso de agua, etc. Nuestro consejo: Marcarte un objetivo y seguir los pasos diarios que realizas hasta llegar a él. Llegado el momento, ese objetivo aumentará. La combinación de ejercicio y dieta es un factor clave para la pérdida de grasa.

3.    Tu calidad de sueño es mala

¡Dormir! Una de las piezas del rompecabezas que la mayoría de las personas subestima. Cuando duermes, tu cuerpo produce hormonas que ayudan a tu cuerpo a repararse y recuperarse, pero también te ayudan a quemar grasa corporal. La falta de sueño puede modificar su función hormonal, los niveles de azúcar en la sangre, la energía y la toma de decisión a la hora de elegir alimentos saludables. Muchos días no podemos dormir 8 horas, pero hay que hacer todo lo posible.

4.    Estás subestimando tus niveles de estrés

Nuestro cuerpo está construido para sobrevivir. No le importan nuestros objetivos de pérdida de grasa, básicamente quiere asegurarse de que todo funcione correctamente. Cuando le hacemos a nuestro cuerpo ingerir menos calorías y aumentamos la cantidad de ejercicio, resulta muy estresante y hace que nuestros cuerpos respondan de formas distintas.

No siempre es ejercicio y nutrición los que juegan un papel en la pérdida de grasa. Los factores de estilo de vida, dejan a la mayoría de las personas con poco tiempo de inactividad, lo que también es estresante para su cuerpo. El cardio extra, junto con las calorías mínimas y los factores de estilo de vida inevitables, pueden hacer que el cortisol de su cuerpo aumente fácilmente. El cortisol es la hormona del estrés que le indica a su cuerpo que vaya al modo de supervivencia. Esto combinado a las prisas por llegar a unos niveles de grasa saludables hace que queramos forzar y lo que puede suceder es que nuestros cuerpos luchen aún más contra el proceso de pérdida. Cuando nuestro cuerpo está bajo estrés, crea adaptaciones tales como ralentizar el metabolismo y cambiar la forma en que funcionan nuestras hormonas. Debes dedicar un tiempo suficiente para que puedan realizarse cambios sostenibles. ¡Y no te olvides de tomarte un tiempo para ti! Esto ayudará a reducir cualquier adaptación hormonal y aliviará el estrés de la restricción calórica.

5.    Comes frente al televisor

Siéntate a cenar con tu familia en la mesa en lugar de comer solo frente al televisor. Las personas que se distraen cuando comen tienden a ingerir más alimentos. No notan sensación de saciedad y consumen muchas más calorías de lo habitual. Asegúrate de comer atentamente, sin distracciones, y concéntrate en masticar bien tus alimentos.

6.    Comes en exceso después de entrenar

¿Acabas de completar un entrenamiento cardiovascular y has quemado muchas calorías? ¡Estupendo! Debemos aprovechar las calorías quemadas y no recuperarlas de inmediato. A menudo comemos más calorías después de un entrenamiento de lo que realmente necesitamos. No podemos entrenar para luego comer más o peor. Eso no nos servirá de nada después de todo el trabajo hecho antes. No cometamos ese error después del entrenamiento. Come equilibrado e intentando reponer lo gastado para una mejor recuperación muscular.

7.    Intenta cambiar tu rutina de entrenamiento

La variedad no solo es importante en la dieta. Si no cambiamos nuestros planes de entrenamiento, nos estancaremos y, por lo tanto, dejaremos de progresar. Tienes que desafiarte a ti mismo constantemente, hacer ejercicios con un compañero, probar nuevos deportes e incorporar nuevos instrumentos en tu entrenamiento.

¿Algunas de estas razones te parecen familiares? Entonces es hora de un cambio. ¡Diviértete y buena suerte con tu viaje en la pérdida de grasa!

 

                                                               Mónica de Gracia Riesco