Mi hermana me ha ofrecido seguir su dieta ¿funcionará para mi?

Mi hermana me ha ofrecido seguir su dieta ¿funcionará para mi?
13/01/2017 Andrea Higuera

Mi hermana me ha ofrecido seguir su dieta ¿funcionará para mi?

Tu hermana, tu mejor amiga, tu vecina, tu suegra, tu tía o tu cuñada, cualquiera nos vale. Una conocida tuya ha comenzado a seguir una dieta desde hace un par de semanas y le va bien, es decir, ella dice que se siente bien, que ha perdido un par de kilitos, o bien por el contrario, te pide “apoyo moral” porque le cuesta mucho seguirla y tú, para solidarizarte con ella y, por qué no, de paso para ver si puedes perder esos kilos “de más”, decides poner en práctica su dieta. La razón no importa. Echas un vistazo a su planning semanal y, ¡vaya! “¡Pero si todo lo que va a comer me gusta!” Manos a la obra.

Quítatelo de la cabeza. Hay suficientes razones por las que te aconsejamos no seguir la misma dieta que tu hermana, por mucho que sea un familiar, incluso aunque midiera y pesara lo mismo que tú. Existen muchos factores que influyen en la eficacia de una dieta, y los más importantes son los propios de la persona que la sigue, puesto que para que una dieta funcione, debe estar individualizada. Hazte las siguientes preguntas y, si la respuesta es no, o bien no lo sabes, replantéate la situación.

¿Tengo unos objetivos razonables?

¿Necesitas bajar de peso? Aunque hay que medir otros rangos como el porcentaje de grasa corporal, para saber si deberías perder peso, a grandes rasgos, calcula tu IMC dividiendo tu peso en kilos entre tu estatura en metros al cuadrado: peso(kg) / estatura (m)2. Si el resultado se sitúa entre 18,5 y 24,9kg/m2, deberías saber que ese es el rango de normopeso, es decir, que tienes un peso adecuado para tu estatura y que en teoría no tienes por qué perderlo. Si en cambio, el objetivo de seguir la dieta es probar algo nuevo y apoyar a tu amiga o familiar, piensa si merece la pena ponerte en riesgo por ello. Hay otras formas de apoyar a otras personas que siguen una dieta.

¿Somos idénticas fisiológicamente?

Te viene a la cabeza: “¡Claro! Pesamos y medimos lo mismo.” Como mencionamos anteriormente, no solo la estatura y el peso son determinantes. Puede que tú peses dos kilos menos que tu hermana, pero tengas más grasa abdominal, y si midierais vuestros porcentajes de masa corporal mediante una bioimpedancia descubrierais que tu hermana, aunque pesa más, tiene menos grasa que tú. Esto también influye a la hora de bajar de peso, puesto que el músculo “pesa más” y consume más energía en reposo que la grasa. Es decir, a mayor masa muscular, mayor gasto energético y mayor necesidad calórica (también es más fácil en este caso la pérdida de peso).

¿Somos idénticas genéticamente?

No. La genética tiene un papel determinante en el funcionamiento del cuerpo humano y, por consiguiente, puede facilitar o dificultar la pérdida de peso dependiendo de nuestros genes, y además es completamente individual.

¿Tenemos los mismos hábitos de vida?

¿Realizamos exactamente la misma actividad física? La actividad física no solo se compone de las horas que pasas haciendo ejercicio conscientemente, como ir al gimnasio o salir a correr, sino todos los movimientos voluntarios o involuntarios que realizamos a lo largo del día. No es lo mismo ir caminando al trabajo y luego estar sentado horas en la oficina que tomar el autobús para ir a trabajar en un almacén en donde cargas con mucho peso.

¿Tenemos las mismas patologías o alteraciones?

Por último, debes pensar que si tu hermana ha acudido a un nutricionista cualificado, probablemente éste le haya mandado antes hacerse unos análisis de sangre, aparte de hacerle un cuestionario individualizado sobre patologías personales y antecedentes familiares, todo para adaptar su dieta a su situación. Puede que alguna de las dos sea hipertensa, tenga hipercolesterolemia, diabetes o deficiencia de algún micronutriente, en cuyo caso jamás deberías copiar la dieta de nadie.

Si quieres estar más sana y hacerlo en compañía de tu hermana, amiga o pareja, nuestra recomendación es que transformes tus hábitos alimentarios en saludables para no caer en riesgos, y si tus objetivos son más específicos, consulta a un nutricionista.

Artículo escrito por Carlota Acosta

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