¿Por qué es importante no descuidar tu dieta en otoño e invierno?

¿Por qué es importante no descuidar tu dieta en otoño e invierno?
11/10/2016 Andrea Higuera

¿Por qué es importante no descuidar tu dieta en otoño e invierno?

otoño

Cualquier nutricionista al que le hagas esta pregunta te respondería lo siguiente: “da igual que sea otoño o invierno, lo importante es no descuidar tu alimentación en ningún momento del año”. Y es de sentido común. Igual de importante es el verano, la primavera el invierno o el otoño. Lo único que cambia en cada época del año son los alimentos (aunque hoy en día podemos encontrar todo tipo de alimentos en cualquier época del año, es más sostenible consumir alimentos de temporada).

Las elaboraciones culinarias que realizamos también se modifican a lo largo del año para adaptarnos a las circunstancias de cada momento. Por ejemplo, en verano preparamos platos más frescos, como ensaladas, gazpachos… En invierno abundan más los platos de cuchara,  preparamos elaboraciones más contundentes, guisos de legumbres, asados… Pero no por ello se debe descuidar la alimentación, aunque los platos cambien, la dieta debe seguir siendo variada y equilibrada, incluyendo las raciones adecuadas de los diferentes grupos de alimentos.

Sea cual sea la época del año no debemos dejar de consumir frutas y verduras, que junto con los cereales deben ser la base de nuestra alimentación. Nos aportan las vitaminas y minerales necesarios para mantenernos sanos.

Cambios fisiológicos

Por otro lado, pueden aparecer algunos cambios en nuestro cuerpo dependiendo de la época del año, totalmente normal. Puede que durante el otoño notes una mayor caída del pelo, es algo normal en estas fechas. Pero también puede ser una alerta de que algo en la alimentación no va bien. Puedes leer este artículo para comprobarlo.

Puede que durante el otoño y el invierno tengas más hambre que en verano, lo cual también es común. Si tenemos una actividad física similar, gastamos algo más energía en mantener nuestra temperatura corporal constante (alrededor de 36,5˚C) ya que hace más frío. En verano, por el contrario, solemos tener menos hambre pero nos sentimos más sedientos ya que perdemos mayor cantidad de agua por el calor.

Por lo tanto, al igual que nuestro cuerpo se adapta fisiológicamente a cada época del año, nuestra dieta y nuestra cocina también, pero ello no supone descuidar la alimentación.

Artículo escrito por Andrea Higuera

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