¿Cómo puedo distinguir el pan integral auténtico del que no lo es?

¿Cómo puedo distinguir el pan integral auténtico del que no lo es?
11/11/2016 Andrea Higuera

¿Cómo puedo distinguir el pan integral auténtico del que no lo es?

cereal integral

Sí, en tu dieta mediterránea puedes consumir pan integral. Los cereales integrales son fantásticos porque proporcionan mayor cantidad de fibra, vitaminas, minerales y fitoquímicos que los cereales refinados, lo que conlleva mayor sensación de saciedad.

Un cereal integral está formado por el salvado (rico en fibra y micronutrientes), el germen (rico en antioxidantes y fitonutrientes) y el endospermo (rico en hidratos de carbono).

Tienen un bajo índice glucémico por lo cual la glucosa se libera de forma lenta a la sangre, gracias a lo cual no se producen picos de glucemia.

Tanto los cereales integrales como los refinados poseen el mismo aporte calórico. Con lo que lo único que los diferencia nutricionalmente hablando, es que el pan integral aporta mayor cantidad de nutrientes.

Sin embargo, pese a las propiedades beneficiosas del pan integral, en nuestro país, es el pan blanco el más consumido por la población general.

Para distinguir el pan integral del que no lo es ¡lee la etiqueta! Te decimos cómo.

Debemos fijarnos en el etiquetado en caso de que el producto lo posea. En este caso, comprobamos qué tipo de harina se ha empleado para la fabricación del pan. Si se ha realizado con harina integral, estamos hablando de un pan integral auténtico, en caso de que tenga más de un 75% de este componente. Cuanta más cantidad de harina integral, el pan será de mayor calidad nutricional.

En algunos “panes integrales”, el componente mayoritario es una harina refinada o de salvado. El pan de salvado se prepara con harina refinada más fragmentos de salvado. Este pan contiene grandes cantidades de fibra y micronutrientes, pero no tantos como el pan integral.

El pan banco se elabora a partir de harina refinada, la cual se ha sometido a procesos de refinado que consisten en la eliminación del salvado y el germen, lo que reduce su cantidad de micronutrientes y fibra, por lo que nutricionalmente es de peor calidad que el fabricado a partir de harina integral.

Hay países como en Holanda, que solo se permite llamar a un pan integral, cuando tiene al menos la mitad de su harina integral. En Alemania se exige al menos un 90%, mientras que en España no está regulado.

En España llamamos panes integrales cuando los fabricantes le añaden fibra, aunque sea en forma de salvado y el pan tenga un 0% de harina integral. Por ello, debemos ser cuidadosos a la hora de elegir un pan integral auténtico, ya que la harina integral debe ser el principal ingrediente que aparezca en el etiquetado del pan integral.

En caso de que el pan no posea etiquetado, es preciso preguntar en la tienda de qué harina está compuesto el pan, y, en caso de ser integral, cuánto es el porcentaje de la misma.

Artículo escrito por Alberto Blanco

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