Quiero sentirme a gusto con mi cuerpo ¿cómo puedo empezar?

Quiero sentirme a gusto con mi cuerpo ¿cómo puedo empezar?
13/09/2017 Nina Eichhorn

Quiero sentirme a gusto con mi cuerpo ¿cómo puedo empezar?

Sentirnos a gusto con nuestro cuerpo es una necesidad básica para la mayoría de las personas, pues, nuestro cuerpo, nos alberga, nos lleva de un lugar para otro y ha de estar sano y gustarnos para que nos sintamos cómodos en él.

Pero, ¿por dónde empezar? Mientras que el plan de cada uno será (y debe) ser diferente, hay ciertos puntos de partida que se han de trabajar igual para todos nosotros.

  1. Define tu “por qué” y ¡DECÍDETE!

Este es el primer paso y, el más importante. Tienes que definir más de cerca por qué motivo quieres sentirte a gusto con tu cuerpo y decidir que no quieres seguir de la misma forma antes de dar el paso hacia el cambio. Tienes que sentirlo y decidirte a hacerlo completamente, nadie podrá obligarte nunca. Para adquirir este compromiso, has de poner trabajo todos los días porque, al fin y al cabo, de lo que estamos hablando es de cambiar hábitos (antiguos por nuevos). El impulso, la determinación y la chispa inicial se van rápidamente si no es una decisión que hayas tomado al 100% en momentos como, por ejemplo, pensar en ir al gimnasio después de un día duro (y no tan duro) de trabajo, ante la tentación de comerte el típico snack al que estás acostumbrado cuando te sientas en el sofá por la noche….. ¡El cambio es por y para ti!

  1. Sal a caminar

Por algún tipo de ejercicio físico hemos de empezar. Caminar tiene beneficios increíbles y se puede hacer en cualquier momento y lugar. También, es una forma de bajar el estrés, disminuir el impacto del ejercicio (a diferencia de correr y saltar) y es un buen quemador de grasa. Mientras caminas, es un momento perfecto para escuchar podcasts motivacionales, tu lista de reproducción favorita o un libro de audio. ¡No pienses, solo camina!

  1. Para beber…. ¡sólo agua!

No a los zumos de frutas (comerciales), a los refrescos… para beber, ¡sólo agua! El objetivo es beber entre 35-40 ml por kg de peso corporal y añadir 500-1000 ml por hora de ejercicio. ¡Ah! Tampoco refrescos tipo “light”. Los edulcorantes artificiales estimulan las “vías de recompensa” del cerebro que se activan cuando comemos alimentos dulces. Sin embargo, no hay calorías en ellos por lo que no se apaga ese interruptor, traduciéndose en más y más antojos.

  1. Comienza a llevar un seguimiento de tu alimentación

¿Sabes cuánto estás comiendo? Y, lo más importante, ¿de dónde provienen esas calorías? Muchas personas no saben cuántas calorías están comiendo y tienden a subestimar su cantidad, además de no tener en cuenta de dónde provienen esas calorías ingeridas. Los alimentos influyen en nuestro cuerpo de varias maneras, tanto positivamente como negativamente, por ello, es muy importante conocer de qué alimentos nos estamos nutriendo para sentirnos bien, sanos y ayudar a evitar la aparición de futuras enfermedades.

  1. Mientras comas, estate presente

¿Estás viendo la televisión, usando el ordenador o teléfono móvil mientras comes? Este es un  momento para desconectar. La digestión comienza con los ojos al ver la comida y luego, en la boca se producen enzimas con la saliva para iniciar el proceso de digestión de los alimentos. También es importante masticar bien los alimentos antes de tragarlos para facilitar la digestión e impedir y/o reducir la formación de aires e hinchazón después de comer.

 

El mes de septiembre es un momento ideal para proponernos sentirnos cómodos con nuestro cuerpo, pues las vacaciones han pasado y retomar la rutina nos ayudará a adquirir y a afianzar los hábitos que necesitamos para empezar a cambiar. Preparados, listos….. ¡EMPEZEMOS!

 

Isabel Borrás Olivares