¿Son buenas las fajas para disimular los ‘michelines’?

¿Son buenas las fajas para disimular los ‘michelines’?
21/10/2016 Andrea Higuera

¿Son buenas las fajas para disimular los ‘michelines’?

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A quién no le ha “pillado el toro” con unos kilitos de más los días previos a un evento familiar, boda, bautizo, o similar. O tal vez,  en vísperas a una cena de antiguos alumnos de la facultad en la que después de 10 años no quieres defraudar. Incluso puede que sólo hayan transcurrido unos meses desde que tuviste a tu primer hijo y tu abdomen no es el que fue.

En cualquiera de los casos, te has planteado la posibilidad de probar con una faja que una amiga del gimnasio te recomendó.

Reconozco que la idea puede resultar tentadora, enfundada cual Madonna en plena década de los 90 en un corsé diseñado por Jean Paul Gaultier durante la gira Blond Ambition World Tour. O como Kim Kardashian, entrenando con un corsé que quita el sentido (y el oxígeno).

No deja de ser cierto que este tipo de prendas puede ayudarte de forma ocasional a mejorar la apariencia de tu silueta y las hay de muchos tipos, por lo que antes de decidirte hay unas cuestiones que debes tener en cuenta a la hora de escoger.

1. ¿Te avisó tu amiga de que podrías pasarte el día sin probar bocado?

La presión generada por este tipo de prendas comprime la grasa abdominal, y con ella los órganos que componen el aparato digestivo lo que puede dificultarte la digestión y vaciado gástricos.

2. Ten a mano un protector gástrico

Los jugos gástricos retornarán hacia la boca del estómago y esófago produciendo reflujo y ardor.

3. ¡Mejor sin corchetes!

De lo contrario, terminarás con tu zona íntima irritada y/o dolorida.

4. Procura que sea de tu talla

No caigas en la tentación de apretar demasiado o estarás tan incómoda que no podrás evitar tener que ausentarte para quitártela.

5. Lávala tras cada uso

Te ayudará a evitar irritaciones en la piel o incluso una infección ocasionada por el sudor acumulado.

6. Cuida tu suelo pélvico

La presión intra-abdominal generada por el uso de fajas o ropa ajustada sostenida en el tiempo hará que tus órganos se desplacen no solo hacia arriba, sino también en dirección opuesta, debilitando tu musculatura pélvica e impidiendo que se oxigene de forma adecuada. Si además, hace poco tiempo que diste a luz, lo que conlleva uno de los mayores debilitamientos de los músculos pélvicos por la hiperpresión ejercida por el feto, al parto y los nueve meses de embarazo se sumarán los efectos de la presión ejercida por la faja abdominal, lo que no es nada recomendable.

7. La fundación española del corazón advierte que “el vestuario influye en nuestra salud cardiovascular”

El uso de prendas demasiado ajustadas dificulta el retorno venoso favoreciendo la aparición de edemas, trombos venosos, especialmente en las piernas que pueden soltarse y ocasionar hipertensión arterial pulmonar y dificultad respiratoria.

También puede ocasionar retención de líquidos y toxinas lo que favorece la aparición de celulitis y depósitos grasos.

8. La mejor faja: un abdomen fuerte

Un adecuado desarrollo de tu musculatura abdominal será la mejor contención si quieres evitar ese antiestético michelín que se te marca bajo la ropa o sobresale al sentarte impidiendo que te relajes en público. Por otro lado, contribuirá a que mantengas una adecuada postura mejorando tu apariencia y a proteger tu columna lumbar de las temidas lumbalgias.

9. La grasa no se quema de forma localizada

No son pocos los que creen que llevar algún tipo de faja contribuye a quemar la grasa acumulada en el abdomen, pues bien, puede que debido a la opresión y a que el tejido no sea transpirable se ocasione sudor en la zona abdominal, pero esto no es más que agua y productos de desecho que nada tienen que ver con la oxidación de ácidos grasos y la movilización de las grasas. Esto último sólo se lleva a cabo cuando se produce un balance energético negativo, o lo que es lo mismo, cuando se gastan más calorías de las que se ingieren y es independiente de la zona en la que cada individuo tenga tendencia a cumular esos depósitos grasos.

Si tienes tendencia a acumular grasa en la zona abdominal, lo que se debe en gran parte a tu dotación genética,  sólo podrás reducirla mediante la realización de una adecuada dieta siempre pautada y supervisada por un dietista-nutricionista.

Artículo escrito por Leticia López

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