¿Son mejores los productos ecológicos?

¿Son mejores los productos ecológicos?

Lo natural, lo orgánico, lo ecológico, lo artesanal, está de moda. Pero ¿hay diferencias? ¿Por qué un porcentaje altísimo de la población cree que los productos ecológicos son mejores? Ecológico no siempre es sinónimo de sostenible o de más saludable.

¿Qué significa “Ecológico”?

En la Unión Europea, que en una etiqueta ponga “Producto ecológico” o “producto cultivado mediante agricultura ecológica” es una declaración regulada por una ley alimentaria, el Reglamento (CE) Nº 834/2007 del consejo de 28 de junio de 2007 sobre producción y etiquetado de los productos ecológicos. El marco legislativo en torno a esta regulación da una serie de indicaciones que deben cumplirse para que los productores estén autorizados a señalarlo en el etiquetado y poner lo que se conoce como el sello ecológico:

Normas de producción

Evidentemente, en otros países del mundo la legislación puede ser completamente distinta. Pero en Europa, los productos fruto de producción ecológica llevan algo que nadie tiene por qué saber, a no ser que haya indagado sobre el tema en profundidad. ¡También se utilizan fertilizantes y pesticidas! ¿Sorprendido?

La Comisión Europea aprobó una lista de sustancias, así como de las cantidades permitidas dedicadas tanto al cuidado de las plantas como a la limpieza de las instalaciones o la composición de los piensos animales. Esto no significa que por ello sean malos. En teoría, los fertilizantes permitidos en la agricultura ecológica son de “origen no sintético”, es decir, se pueden emplear sustancias como el cobre (que en exceso también puede resultar tóxico), pero no el nitrato de amonio. En la ganadería eco, por ejemplo, los piensos pueden estar hechos de harina de pescado.

En la producción ecológica está terminantemente prohibido el uso de sustancias o la venta de productos con organismos modificados genéticamente (OMG). Aunque ¡ojo! Actualmente no existen estudios en humanos que hayan demostrado ningún riesgo para la salud por consumir OMG. Además, siempre que estén presentes en el alimento, el etiquetado debe indicarlo obligatoriamente.

Tampoco se permite el uso de tratamientos como radiaciones ionizantes, que fuera de la producción ecológica son muy habituales para productos secos que van a estar almacenados durante un largo periodo de tiempo, como las especias. Sin embargo, a las dosis a las que se realizan estas radiaciones actualmente, es completamente seguro el consumo de productos ionizados.

Ecológico Vs. Sostenible

En teoría, la producción ecológica busca en la medida de lo posible el respeto por el medio ambiente, la preservación de los recursos naturales y el bienestar animal. En cambio, existen algunos “vacíos legales”.

Pongamos que compras una quinoa ecológica que procede de Perú. O unas bananas ecológicas de Colombia. Puedes comprobarlo la próxima vez que vayas al supermercado. Se ha demostrado que el transporte de productos de largas distancias es uno de los mayores causantes del cambio climático debido a la producción de gases nocivos por la utilización de combustibles fósiles.

Has comprado unos aguacates ecológicos españoles en febrero, y crees que estás haciendo algo maravilloso por el mundo. Eso sí, están más duros que la piedra y saben a plástico. Resulta que la temporada del aguacate va desde junio a octubre, pero en la producción ecológica está permitida la maduración en cámara.

Huevos ecológicos, ¿gallinas felices? Los productos de origen animal ecológicos contemplan, aparte de que los piensos estén compuestos de determinadas sustancias permitidas, el bienestar del animal en la medida de lo posible. Los huevos ecológicos (marcados con un cero como primer número del código impreso en la cáscara) se producen por gallinas criadas en suelo y al aire libre, con (en teoría) suficiente espacio para llevar a cabo sus actividades normales. Eso no quita que estén obligadas a producir muchos más huevos al año de los que producen de manera natural. Y por otro lado, el precio de los huevos ecológicos casi triplica el de los huevos normales. Sucede algo similar con la carne ecológica, en donde los animales pastan en libertad y gozan de mucho más espacio que en las granjas industriales de producción masiva.

Ecológico Vs. Saludable

Aquí lo que denominamos placebo juega un papel fundamental. Muchas personas consumidoras habituales de productos ecológicos aseguran que saben mejor y se sienten mejor tomándolos.

Pero lo cierto es que no hay suficientes estudios que evidencien una mejor calidad nutricional ni organoléptica de estos productos. Sin embargo, existe más evidencia acerca de los productos ecológicos de origen animal que en los vegetales, puesto que algunos presentan menores niveles de grasas saturadas, por ejemplo. Algunos vegetales presentaron una cantidad más elevada de antioxidantes. Pero no son cambios tan significativos como para tenerlos en cuenta, no van a cambiar nuestro estado nutricional de forma radical.

¿Está justificado su precio?

En España, la introducción de la producción ecológica es mucho más reciente que en otros países europeos como Holanda o Alemania, y por este motivo existe una diferencia más abismal de precio entre productos ecológicos y convencionales. Adaptar las industrias a este nuevo modo de producción supone unos costes muy elevados.

Esto no quiere decir que esté justificado o que los comerciantes no hinchen sus precios. Muchas marcas hacen mención de que sus productos son “orgánicos” o “biológicos”, sin ser ecológicos, cuando no existe una ley que regule estos términos. Suben los precios y se aprovechan del afán actual por lo natural.

¿Qué hacer al respecto?

Lo que sí es sostenible, más saludable, más barato y totalmente asequible es comprar productos de temporada, locales, reducir el consumo de carne y productos procesados y cocinar en casa. Aprovecharás al máximo los nutrientes y apoyarás un comercio más justo. Si quieres comprar productos ecológicos, hazlo. A veces son más sostenibles. Pero que no te engañen.

Artículo escrito por Carlota Acosta

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